
Foto extraida de Arddú
21 de Enero: 16:30 de la tarde
El hombre oscuro se encuentra diabólicamente sentado en un banco en pleno centro comercial. Hace que lo hace desde hace mucho tiempo. Sentarse y observar a las personas intentando adivinar su psicología, con ello se divierte un montón. Y lo lleva haciendo hace mucho tiempo.
Ve pasar una mujer rellenita bien erguida andando con paso seguro.
- la típica gorda que está segura consigo misma y te suela la frase de ” si no te gusta no mires” - piensa el oscuro - Aunque es feliz seguramente en el fondo sabe que sería feliz si aceptara lo gorda que está y adelgazara. Es la típica chica que pone a los tíos buenos en un pedestal y rechaza a cualquier chico que baje de un 10, eso es auto protegerse porque obviamente sabe que cualquier chico la rechazaría, por lo tanto rechaza a todos los chicos alegando que no están buenas. Lo curioso de este tipo de comportamiento es que ella no puede exigir demasiado. Está gorda y se auto-engaña a si misma creyéndose feliz - el oscuro disfruta adivinando la psicología de los que pasan andando.
El hombre oscuro se acerca a preguntarle a la chica gorda para ver si su apreciación es correcta.
El oscuro: Oiga
Chica rellenita: Dime
El oscuro: Usted parece estar feliz con su vida y siempre dice a los demás: “si no te gusta, no mires”, ¿cierto?
Chica rellenita: ¿Le conozco?
El oscuro: Eso ha respondido ya a mi pregunta. También siempre que puede suelta un comentario que sub-comunica que los chicos la miran o se le insinúan y eso lo hace para auto-engañarse y decirse a si misma que pese a estar así sigue atrayendo a los hombres.
Chica rellenita: Escucha, eres un poco idiota ¿no?
El oscuro: Veo que también tienes la chulería de decir ” a mi nadie me pisa” y sueles soltar frases como ” se lo voy a dejar bien claro” o ” a mi no me mangonea nadie”
Chica rellenita: ¿Quién eres?
El oscuro: Nadie, un bollycao que no te vas a comer - y se aleja andando mientras la chica rellenita se queda perpleja.
Al oscuro le encanta humillar a las personas que el considera lacras sociales, y esa chica rellenita sin ninguna duda lo es. Tiene la pinta de ser una increíble cotilla y dejar mal a los demás por la espalda. Todo su carácter contaminante es una mezcla de su psicología ya de por si y su físico gordito que le hace tener muchos prejuicios y máscaras sociales.
Es en ese momento cuando decide asesinar brutalmente a la rellenita.
Empieza a seguirla. La chica rellenita entra en una tienda de ropa que obviamente no es de su taya. El oscuro se pregunta si le apetece comerse un vestido con mayonesa, al pensar eso suelta una carcajada y se le ocurren todo tipo de chistes contra la chica rellenita. No es que esté en contra de las gordas, pero en su opinión si estás gordo aceptas como estás y no te pones ni máscaras sociales ni finges ser atractivo cuando no lo eres.
- Los humanos no saben ni entender ni adaptar su propia psicología - piensa el oscuro - son tan débiles que cualquier cosa les afecta tanto que cambian su comportamiento y se crean diez mil máscaras sociales… malditos humanos.
La chica rellenita coge 2 vestidos que obviamente no son de su talla y entra al probador.
- seguro que lleva la mostaza en el bolso - se ríe -.
En la tienda solo hay una dependienta. El oscuro va bien tapado para que no se le reconozca. Lleva un abrigo importado desde Rusia con su gorro y pañuelo. No se le puede reconocer de ningún modo ya que lleva el gorro puesto y el pañuelo a modo de ladrón del oeste, va completamente depilado al 0 para no dejar ninguna huella en la escena del crimen y todo el rato anda con la cabeza agachada para que ninguna cámara de video le pille el rostro.
Como siempre siguió el procedimiento de comprar por internet y encargarlo todo a una dirección falsa. También, como siempre, compró con una tarjeta de crédito recién robada. El abrigo era muy calentito y le daba pena tener que quemarlo después del asesinato. También llevaba unos guantes negros que no dejaban huella alguna.
La chica gordita de repente sale del probador.
Chica rellenita: Vaya mierda de vestido, ¿no tienes algo más de mi talla y que no tenga esos colores tan feos?
¿colores feos? - piensa la dependienta - claro, seguro que es por los colores que no te gusta… maldita vaca borde.
Dependienta: Claro - dice en tono simpático e mientras se va a buscar un vestido.
Escoge dos, uno azul y otro rojo con estampado de flores y se los entrega a la chica rellenita.
Chica rellenita: A ver cómo me quedan estos…
Se vuelve al probador. El hombre oscuro mira a su derecha e izquierda. Hay poca gente así que aprovecha y entra en la tienda, se dirige a la dependienta.
El oscuro: mire que perfume más raro - dice con un acento francés muy marcado.
Dependienta: ¿Qué?
El oscuro se saca un pañuelo de color blanco seda del bolsillo y se lo enseña a la dependienta.
El oscuro: Es un perfume muy raro, huélalo - lo dice con mucha convicción y eso hace que la dependienta acceda.
La dependienta coge el pañuelo y empieza a olerlo.
El oscuro: Hágalo con más ahínco hombre.
La dependienta empieza a esnifar el pañuelo hasta que de repente cae al suelo desmallada.
El oscuro: Qué idiota - se ríe - ¡toma cloroformo!
El oscuro se acerca, le estampa el pañuelo unos momentos en la nariz para que se quede desmayada del todo y se guarda el pañuelo en el bolsillo. Se saca un cuchillo de la parte interior del abrigo. El cuchillo lleva una B marcada en la hoja y mide unos 20 centímetros de largo. Lo coge por el mango y se dirige al probador de la chica rellenita
Chica rellenita: Vaya vestidos, parece ropa de bebe, que pequeña… - se queja.
El oscuro: No es que sea ropa de bebe, es que tu eres una gorda hija de puta - dice a un metro del probador de la rellenita.
El oscuro entra de repente y ve a la rellenita que se ha quedado sorprendida. Está asustada y se queda a un segundo de gritar cuando ve al oscuro sujetando el cuchillo por el mango.
El oscuro le asesta una puñalada en el cuello que le través de la faringe y la deja sin voz para siempre. La cara de horror de la rellenita es espeluznante y eso no hace más que excitar al oscuro que se corre en el acto.
El oscuro: Toma comida gorda hija de puta - dice con furia.
En este momento le coge un ataque de ira y empieza a acuchillar a la gorda con todas sus fuerzas mientras vociferaba insultos a esta
El oscuro: Toma bocadillo - y le asesta una fuerte cuchillada en el estómago que le parte el intestino en dos - ¿Eres feliz ahora gorda de mierda? - y le asesta otra increíble puñalada en la pierna.
La rellenita a la segunda puñalada había caído en el suelo y estaba arrinconada en la esquina del probador con las piernas extendidas al igual que un moribundo. La cuarta puñalada que le travesó un pulmón fue la que hizo que empezara a ahogarse con su propia sangre.
20 puñaladas después la rellenita se encontraba muerta y el oscuro había quedado manchado de sangre. El oscuro miró por la ventanilla del probador y vio que ningún cliente había quedado en la tienda. Se le había quedado toda la ropa manchada de sangre y la sangre de la chica rellenita se deslizaba por el suelo y se veía desde fuera del probador como bajaba un río de sangre.
El oscuro salió , cogió unos vaqueros, una camisa y 2 bufandas. Fue al mostrador dónde detrás estaba la dependienta inconsciente y busco bolsas de basura. Encontró 2 y entró a otro probador. Empezó a cambiarse cuando de repente oyó un grito de una mujer.
El grito provenía de la misma tienda, asomó el ojo y vio a una mujer de unos 40 años, pelo rubio y grasoso de 1,65 de estatura gritando y aterrada.
Un hombre corrió a socorrerla
Hombre: ¿Qué ocurre?
Mujer: Hay un río de sangre - y señaló el probador que ocultaba detrás el cadáver de la mujer gorda.
El oscuro terminó de cambiarse y pensó: bien, la ropa sucia está en las bolsas de basura. Tan solo tengo que salir corriendo, llegar a mi casa, poner esta ropa en otra bolsa de basura y quemar las 2 bolsas de basura, luego coger los restos y en otra bolsa de basura lanzarlos al mar o directamente al vertedero. Voy completamente depilado así qué no hay pruebas, los guantes también ocultan las pruebas y cuando queme y haga desaparecer la ropa tampoco habrá pruebas.
Desde que he entrado en el centro comercial para evitar ser reconocido he ido todo el rato con la cabeza agachada, con lo cual tampoco me reconocerá nadie. Las 2 bufandas que acabo de coger me sirven para taparme la cabeza y la boca, con lo cual tampoco me reconocerán.
Repasó mentalmente otra vez el plan mientras la mujer llamaba a la policía y 3 hombres se encontraban junto a ella preguntando que había ocurrido.
El oscuro salió de repente del probador y corrió veloz. Salió de la tienda saltando y corriendo y uno de los hombres empezó a perseguirlo ignorando que el oscuro tenía un cuchillo en la mano. Un cuchillo igual que el anterior con la palabra E marcada en él, pues el otro cuchillo se había quedado al lado del cuerpo destrozado de la chica rellenita.
El oscuro corría veloz y su perseguidor se encontraba a escasos metros de él. La gente que les veía pasar corriendo se los quedaba mirando pero no actuaba, se quedaban al margen. Cuando faltaba menos de 1 metro para que el oscuro fuera atrapado, ya que las 2 bolsas de basura que llevaba le pesaban este se giró de repente y atrapó con el cuchillo al vuelo a su perseguidor. Le clavó el cuchillo en la garganta con todas sus fuerzas.
El impactó le travesó el cuello de cuajo. El oscuro soltó el mango y su perseguidor cayó inerte. Las mujeres que vieron eso gritaron y los hombres que lo vieron se quedaron aterrados sin mover un solo músculo y menos atreverse a perseguir al asesino. No se atrevieron a hacer nada. El oscuro salió del centro comercial y tranquilamente caminó hasta llegar a un parque. Allí se escondió en un túnel y allí se quedo hasta que se hizo de noche.
Oyó coches policía con la sirenia durante más de 1 hora, al parecer le buscaban por todas partes. Luego los ruidos eran de coches, gente hablando o de alguna ambulancia. Cuando fueron las 2 de la noche salió de su escondite y se fue hasta su casa. Se cambió y metió la ropa que había cogido de la tienda en una bolsa de basura. Allí cogió su coche y condujo más de 20 kilómetros hasta un bosque desierto, quemó las dos bolsas de basura con la ropa, la recogió y condujo otros 10 kilómetros hasta llegar a un vertedero. Allí, con las miles de toneladas de basura lanzó la ropa quemada y sin pruebas.
Luego volvió a su casa y repasó mentalmente los asesinatos. Al ver que no había cometido ningún fallo se fue a la cama y se durmió tranquilamente sin remordimiento alguno.
Mientras tanto la policía estaba llevando a cabo las primeras investigaciones serias.
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